De La casa del gigante, por Elizabeth Mc Cracken
"... -Pero sé que usted es alguien que cree que es inteligente sólo porque se siente desgraciada. Y sé que cree que soy una tonta. Yo era como usted: inteligente y triste. Y después descubrí a Jesucristo y ahora soy una tonta y feliz.
- Ah, bueno- dije. Mi sandwich se me estaba cayendo en pedazos entre los dedos; traté de poner un poco de orden.- Jesucristo. Eso explica las cosas.
- Sí- sonrió Patty-. Él lo explica todo. Cuando yo era como usted, cuando era tan inteligente, pensaba que ese era mi trabajo, explicarlo todo. ¿Y sabe qué? Ése es trabajo de Dios. Sin Dios, no hay explicación, ninguna, ni para el rompecabezas más diminuto, más sin sentido. Con razón yo estaba desesperada: ¡estaba buscando algo que no existía! Mi esposo es como usted. Mucha gente es así, miles de millones. Ustedes creen que sienten mucho sólo porque se sienten mal. Pero esa es la cuestión: la felicidad es profunda, y también la fé. Hay muchas emociones perfectamente buenas, además de la desesperación- ..."
Tengo a Jesucristo en muy alta estima, pero para mí él no es Dios, es otro de los hijos de Dios, igual que yo, tal vez más bueno y más querido, pero no mejor.
- Ah, bueno- dije. Mi sandwich se me estaba cayendo en pedazos entre los dedos; traté de poner un poco de orden.- Jesucristo. Eso explica las cosas.
- Sí- sonrió Patty-. Él lo explica todo. Cuando yo era como usted, cuando era tan inteligente, pensaba que ese era mi trabajo, explicarlo todo. ¿Y sabe qué? Ése es trabajo de Dios. Sin Dios, no hay explicación, ninguna, ni para el rompecabezas más diminuto, más sin sentido. Con razón yo estaba desesperada: ¡estaba buscando algo que no existía! Mi esposo es como usted. Mucha gente es así, miles de millones. Ustedes creen que sienten mucho sólo porque se sienten mal. Pero esa es la cuestión: la felicidad es profunda, y también la fé. Hay muchas emociones perfectamente buenas, además de la desesperación- ..."
Tengo a Jesucristo en muy alta estima, pero para mí él no es Dios, es otro de los hijos de Dios, igual que yo, tal vez más bueno y más querido, pero no mejor.
